lunes, 11 de junio de 2007

El silencio roto, de Fernanda Romeu Alfaro


"El Puerto de Alicante ya está rodeado por la división italiana, por los alemanes y por los moros. Me quedo con mi madre, Consuleo, y con aquellos pocos camaradas que me tachan de loca. De madrugada, como el puerto se ha quedado vacío y sólo queda el grupo de gente en la caseta, los moros entran con los italianos. Nos piden que les demos todo lo que tengamos, sortijas, relojes. Se lo damos y se marchan.

Yo había entrado allí... embarazada de cuatro meses. Llevábamos tres días sin comer y me sentía muy mal. Los compañeros me dicen: "Bueno, de todas maneras hay que tomar una decisión. A vosotras os han dado tiempo hasta las 6 de la mañana para entregaros. Entonces, tú, Pilar, con tu madre y Consuelo, os vais al sitio que os han indicado, y nosotros, los hombres, vamos a salir por el otro sitio antes de las 6 de la mañana. Las tres mujeres, una detrás de la otra, nos aventuramos por el sitio en donde estaban los moros, y por allí salimos fuera. Sabíamos que por ese camino se subía al Campo de los Almendros donde estaban los hombres.

Cuando conseguimos salir por donde los moros, empiezan a insultarnos; también hay soldados del ejército franquista entre ellos, y todos nos gritan que somos "unas putas". Subimos por la carretera tras el Castillo de Alicante y nos hacen señas para indicarnos por dónde podemos pasar para llegar al sitio donde están las mujeres. Y, mientras, todavía escuchamos a los hombres que estaban en el tristemente famoso Campo de los Almendros, sus voces, sus cantos, su forma de armar escándalo. Aquello era un espectáculo aterrador".

(El silencio roto, de Fernanda Andreu Alfaro. Ed. de Intervención Cultural, S.L.)

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