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Estos compañeros paisanos míos, al no poder salir del puerto de Alicante fueron trasladados al funesto campo de los Almendros, situado a las afueras de Alicante en la carretera de Valencia. Un terreno no uniforme y árido, que había sido previamente rodeado de un denso despliegue de alambradas. Desde este campo miles de personas que no pudieron escapar fueron conducidos a su lugar de origen.

Este triste campo de los Almendros para los perdedores, a los pocos días de ser ocupado parecía un fantasma en medio del desierto, los árboles sin corteza, sin flores, sin ramas, pues habían sido devorados por las hambrientas personas allí concentradas. No fue menos el otro campo de Albatera".
(Benito García Rojo: De la memoria histórica. Episodios que yo viví. Notícies sindicals CCOO. Federación de pensionistas, jubilados y minusválidos de CCOO del PV. Nº 78, segundo trimestre 2007, p. 18)